La convivencia como base de la construcción nacional (I)
La situación actual:
La sociedad vasca vive entre contradicciones que le impiden una normalización política a través de la imposición. Por un lado, está ETA quien desde sus posiciones amenaza de muerte a quien no está dispuesto a someterse a sus dictados. Durante los 50 años de existencia de la banda, todos los partidos políticos y espectros sociales han sido blanco de su ira. No importaba la condición social ni la ideología, daba igual nacionalista ser vasco que español, obrero o patrón. Cualquiera que no estuviese con ellos o callase podía ser el siguiente en el cementerio. Por el otro, está el Estado Español que con su mentalidad de “todo es ETA” ilegaliza todo lo que sea cercano a Herri Batasuna. Esa estrategia lo único que provoca, al igual que pasó con el GAL o en la época franquista, es un fortalecimiento de ese mundo y por consiguiente de las posiciones más ortodoxas que niegan cualquier tipo de acuerdo o diálogo. Son los que creen que la lucha armada liberará a este país cuando no hace otra cosa que condenarlo.
En el medio de este frenetismo se encuentra la sociedad vasca en su mayoría. Una sociedad que quiere avanzar, al igual que todas, en paz y libertad. Es algo obvio pero que parece imposible debido al bloqueo que padecemos desde hace un tiempo. Esto ha llevado a que el debate político en sí haya perdido interés. Además, si se suma el hecho de que España se ve como algo lejano gracias al autogobierno, el ciudadano de a pie piensa que la identidad vasca no corre peligro o simplemente se desentiende al entender que cada uno puede defender su cultura sin problema alguno. Lo cual, unido a la globalización y su proceso de “desestatalización”, ha llevado a que el debate identitario no interese tanto. En pocas palabras, España ya no es un problema. La Guardia Civil y la Policía Nacional son casi transparentes, el castellano no es la lengua única en los carteles y la bandera española está desaparecida.
Esta situación, unida a la globalización, ha hecho que los problemas sociales tengan cada vez más peso. Más aún ahora que vivimos una crisis económica que ha llenado el país de ERE’s (expedientes de regulación de empleo). Los problemas para conseguir un empleo fijo o una vivienda digna a un precio asequible ocupan ahora las preocupaciones de los vascos que son más “pragmáticos” que los anteriores. Antes esto era un debate secundario. Y quizás ha sido en ese plano en el que se ha avanzado más en Euskadi. La gestión del autogobierno vasco ha permitido que nuestro país sea de los más avanzados en Europa. Los datos así lo dictan. La Ertzaintza, el Intituto de Juventud u Osakidetza son ejemplo para otros así como los modelos educativos que permiten que los vascos seamos de los mejores preparados del Estado. Puede que nuestro problema haya sido no saber venderlo. Dicen que los vascos somos gente de pocas palabras y hechos. Pero si echamos la vista atrás veremos como en 30 años hemos mejorado sustancialmente nuestra calidad de vida.
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Etiquetas: Convivencia, Economía
La primera frase tiene un error sintáctico. Debería ser “contradicciones que le impiden, a través de la imposición, una normalización política”.
Qué quieres, no puedo criticar más que la sintaxis porque en el resto estoy de acuerdo. Aunque, si el texto se supone que va de convivencia… por qué no he leído nada sobre eso? (Ya sé que es la primera parte de un megatratado que está por escribir, pero el título no concuerda con el contenido.)
¿Megatratado? ¿Tan pesado soy?
Ez al duzu ezer gehio idatziko? Oroitzen zara aurreko bloga berritu behar zenuela eta politikaz hainbeste ez idatzi, ezta?